Consumir café salvadoreño en el salvador.

La misión de Ben’s Coffee es devolver a los salvadoreños sus mejores cafés, aquellos que, hasta nuestra llegada, estaban reservados exclusivamente para la exportación. Esta es la idea-motor de todo lo que emprendemos. Queremos que El Salvador conozca la excelencia de sus propios granos, sus características y bondades; buscamos que los salvadoreños se enorgullezcan de esos granos de oro que, hasta nuestra apertura, eran a menudo menospreciados. No puede haber progreso para la nación si no se desarrolla un amor propio por lo que somos y lo que producimos. Para nosotros, ese orgullo empieza con el consumo de una taza de nuestros propios cafés. Creer en nuestras posibilidades exige apostar por lo nuestro: en El Salvador, tenemos que consumir cafés salvadoreños.

Cultura e Identidad en cada Sorbo

Decidir consumir cafés salvadoreños en El Salvador, es gritar su diferencia, es rebelarse contra la estandarización cultural de las transnacionales. Es negarse a la uniformización impuesta por el consumismo masivo. Cada sorbo de una taza de café salvadoreño consumida en El Salvador es tributo a nuestras raíces, a nuestra identidad y a celebrar lo que somos y producimos. En Ben’s Coffee, el orgullo de nuestra tierra y del café salvadoreño se manifiesta en cada taza y cada uno de los cafés que comercializamos!

La Ecuación del Progreso Económico

Para tener soberanía económica, un país debe producir. El desarrollo de una nación depende de su capacidad para transformar lo que produce, lo que llamamos el valor agregado. Por ende, si un país no produce, no puede desarrollarse. Y si produce, pero no transforma ni consume lo propio, el valor agregado se pierde. Sin el valor agregado, el progreso económico es una ilusión. Demasiadas veces, nos olvidamos del concepto de valor agregado y de lo que significa para una nación. Olvidamos que importar y vender genera una riqueza superficial, mientras que la verdadera prosperidad reside en la cadena de producción y transformación. Cuando nos limitamos a importar, el valor agregado se queda fuera de nuestras fronteras. Y sin una poderosa cadena funcional de creación de valor agregado, una nación no prospera. Cosechar, beneficiar, tostar y servir café salvadoreño en El Salvador es mucho más que una actividad comercial: es resolver una parte de la ecuación de nuestro propio progreso económico y social. En El Salvador, debemos consumir cafés salvadoreños.

Sostenibilidad ambiental en Cada Taza

Contrario a la caficultura a cielo abierto que devasta la biodiversidad de muchos países productores de café, el parque cafetalero salvadoreño se cultiva dentro de un frondoso bosque lleno de vida. Es lo que llamamos una caficultura bajo sombra. Este ecosistema único es una promesa de sostenibilidad ambiental: conserva los suelos, posibilita la recarga de los mantos acuíferos y protege una cuenca extraordinaria de biodiversidad. Sin los cafetales, El Salvador se enfrentaría a un desastre ecológico de gran magnitud. Consumir cafés salvadoreños en El Salvador permite la preservación de nuestros cafetales, lo que garantiza una sostenibilidad ambiental y ecológica en el país. 

Importar café en un país productor de café? Realmente?

Un país productor neto de café que importa café carece de cualquier sentido común. El Salvador tiene una tradición cafetalera de clase mundial. Importar café en tierra cuscatleca es darle la espalda a nuestro propio potencial. No tiene lógica económica ni social y mucho menos ambiental. Hacer viajar café alrededor del mundo cuando lo producimos en nuestro jardín es un acto destructor para el medio ambiente. Por eso, nuestra posición es clara: el progreso de nuestra nación se sirve en una taza de café localmente producido. Estés donde estés, en Ben’s Coffee o en cualquier otra cafetería, haz que tu consumo cuente: consume café salvadoreño.